Una de mis mejores profesoras de ESO fue mi tutora y profesora de Naturales. Era una persona seria, exigente, nunca levantaba la voz por encima de la de los alumnos y se hacía de respetar. Valoraba el trabajo de todo el mundo y a veces bromeaba de forma irónica con nosotros. Era muy observadora y entregada 100% a sus alumnos y a su materia.
2. Mi peor profesor de secundaria
El profesor de matemáticas de 2º Bach, sin duda. Era un hombre desmotivador que sólo daba clase para "dos" personas. Te valoraba el trabajo según con quién te sentaras sin molestarse en mirarlo y los exámenes tampoco los corregía del mismo modo si estabas a un lado u otro del aula independientemente de cuál fuese tu comportamiento. En definitiva, un hombre clasista e injusto.
3. Mi asignatura favorita
La química. Desde 1º ESO que tuve que estudiar el sistema periódico, más tarde con la formulación y problemas de estequiometría y luego en bachiller cuando se profundiza en las distintas ramas de la química. Fue sin duda la asignatura que más interés despertaba en mí, no sólo por los temas en sí, que me fascinaban, sino porque los distintos profesores que me han impartido la asignatura han sabido transmitirme su pasión por la ciencia.
4. Alguna dificultad vivida en esa etapa
Durante la ESO viví algunas dificultades conmigo misma. La falta de autoestima, la inseguridad, introversión, el hecho de ser tan exigente y perfeccionista, me alejaban de la realidad que afectó tanto a mis relaciones sociales con mis amigos como con mi familia. Entré en un bucle que gracias a mi tutora (mencionada en el primer punto) pude salir.
Me costó dos años superar mis miedos o mejor dicho, ser consciente de ellos. No me afectó académicamente aunque mi actitud sí era más alicaída de lo normal.
REFLEXIÓN
Este trabajo en sí no tiene una aplicación directa en los alumnos que podamos encontrar el día de mañana en las aulas. El hecho de plantearnos qué tipo de profesores nos gustaron más o menos y el por qué, los motivos que nos llevan a escoger una asignatura como favorita o las conclusiones de cómo salimos de nuestros problemas en el aula, nos hace darnos cuenta del tipo de profesores a los que debemos aspirar a ser, no sólo para cubrir nuestras obligaciones académicas sino también las morales y éticas por el simple hecho de estar trabajando con personas. Por eso, esta actividad es para análisis de nuestra realidad y planteamiento de nuestras cualidades a la hora de encontrarnos con situaciones similares o no a las que un día vivimos nosotros cuando estábamos en ese lugar.
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